domingo, 23 de diciembre de 2007
La Butler sobre la fantasía
jueves, 8 de noviembre de 2007
domingo, 9 de septiembre de 2007
Musik is what we are
I’ve always been intrigued by this. Perhaps because I feel music is an important frame of reference in my own particular life; perhaps because I find in music a language capable of naming and exploring behind and beyond any other language. How much can we know about ourselves or others by looking into music files and profiles? How much can music say about how we feel, see and think about the world?There are clues pointing to music as a predictor or describer of personality. Music sings and sounds who we are. But let us begin from the beginning. I was net-surfing in some psychology blogs and ran into an interestingly fun study that I try to summarize as follows.
The original paper is called “Message in a Ballad: The role of music preferences in interpersonal perception”, a study developed in University of Texas by Rentfrow and Gosling (2006) and published in Psychological Science Journal. They put participants in same-sex and opposite-sex pairings and told them to get to know each other over 6 weeks. Analysing the results, they found the most popular topic of conversation was music. The number of people who talked about music was surprisingly high. In the first week an average 58% of the pairs discussed music compared to 37% of all the other categories of conversation combined. Other categories included books, movies, TV, football and clothes.
Why do we use music as a first port of call in getting to know another person? What is it about music that's so useful when we first meet someone and what kind of information can we extract from the music another person likes? We probably think that music is indirectly telling us something about the other person's personality. For this reason, the second question this study tried to answer was: how good is music as a measure of personality? To answer this question, a group of participants was asked to concoct a list with their 10 favourite songs. Later, another group of participants was asked to “extrapolate” characteristics of personality of the listener based on the list created. The predictions of this second group were compared with a standardized test of personality, the Big Five Personality Traits, measuring: openness to experience, extraversion, agreeableness, conscientiousness and emotional stability.
Results showed that music preferences were reasonably accurate in conveying aspects of personality. Of the five traits, it was a person's openness to experience that was best communicated by their top 10 list of songs, followed by extraversion and emotional stability. On the other hand, music preferences didn't say much about whether a person was conscientious or not.
Some advancement was given regarding the relationship between music preferences and personality traits: those who like vocals tend to be extraverted; preference for country music is related to emotionally stable people (which is really bizarre because country music is all about heartache!); and jazz is associated with intellectuals. This raises the question of why people listen to particular types of music. These are the explanations cited on the post: One theory is that people simply find some music more pleasant for aesthetic or cognitive reasons. Another is that people use music to regulate their mood: I want to get hyper for a night out so I put on some dance music. Another is that music is related to identity; people listen to music that expresses they way they see themselves. It seems likely that a combination of all these theories is probably true.
Now, this study was carried out in Gringoland and it is evidently significant that this is strongly influencing the musical genres and preferences that emerge (which are determined by a particular culture and commercial dynamic). Another important caveat for this study was that the average age of the participants was around 18 so this findings might not hold in different age-groups. I wonder if this relation between music preferences and personality traits would prevail across cultures, age-groups, social class and other variables, what kind of genres or music styles would appear and related to what personality traits in other musical cultures such as Mexico.
Above and beyond the technical specificities of the study, the idea that music describes and reflects, at least partly, who we are is alluring and seductive. Perhaps we can be as diverse inside as a music mosaic; we can have as many mind-colours as rhythms, melodies and sound textures in our heads. In the simplest case, “it seems that talking about (and sharing) music might be a very powerful way to make a connection with another person.”
sábado, 1 de septiembre de 2007
Este enunciado es falso

Definir paradoja no es cosa sencilla como sucede en casos donde lo que se busca es definir una apreciación o experiencia genuinamente humana. Quizá entonces podemos iniciar por ahí: una paradoja es una vivencia humana, es decir, no existe en el mundo físico “exterior”, sino que es una determinada percepción de ese mundo, una interpretación específica de lo que tenemos enfrente. Dicha interpretación o construcción, atendiendo a su etimología (del griego parádoxos), se resume sencillamente como “contrario a la opinión común”, y me parece que aquí se condensa un rasgo esencial de la paradoja; además la paradoja también “encierra contradicción”, es algo que es y no es a un mismo tiempo y esta, de entrada, es una definición por lo demás paradójica. Una forma tangible de paradoja puede encontrarse en “una construcción lingüística de la que no somos capaces de afirmar ni su veracidad ni su falsedad ya sea porque su veracidad implica su falsedad o porque su veracidad implica su veracidad de la misma forma que su falsedad implica su falsedad”. Pero para dejarnos de contorsiones verbales pongamos el caso ilustrativo de la frase que da título a este alegato: Este enunciado es falso, ya que si este enunciado se refiere al propio enunciado “este enunciado es falso” ello implica que si el enunciado es verdadero entonces el enunciado es falso y viceversa. Esta es una especie de reproducción de una paradoja lógica antigua y bien conocida atribuida al filósofo griego Eubúlides llamada la paradoja del mentiroso y que se formula de la siguiente manera: ¿Mientes cuando dices que mientes? Usted podrá corroborar las consecuencias de responder sí o no a dicha increpación. Estas paradojas lógicas han encontrado solución a través del álgebra booleana, pero no por ello pierdan su enigma original y la plausible contradicción a la idea fácil, al orden dado y presupuesto. En un rápido buceo hacia la búsqueda de relatos, discursos, y concepciones sobre la paradoja como figura intelectual, es inevitable mantenerse al margen de taxonomías y categorías académicas de aproximación. Por ejemplo, las paradojas adquieren diferentes formas o matices en función del campo al que pertenezcan: aunque todas paradojas, las de la ética difieren de las de la lógica o la epistemología o las ciencias sociales o las matemáticas o la física o la economía. Se sabe que existen paradojas que en realidad encuentran una solución satisfactoria y otras que son –al menos matemática o lógicamente- imposibles de resolver. Cuando se mezcla la teoría de conjuntos con la noción de infinito, por ejemplo, surgen algunas paradojas bastante deleitosas. Bertrand Russell pregunta: ¿Existe un conjunto de todos los conjuntos que no se contienen a sí mismos? La paradoja de Zenón o la de Galileo también son golosinas atractivas.
Pero estos líos los dejaremos para mañana. Por ahora me interesa dejar constancia de la paradoja como una figura que nos ayude a dialogar con este enrevesado mundo. En palabras de Polcan: “La paradoja aparece como un relámpago en el cielo de la lógica, sorpresivo y fascinante, iluminando perfiles de la realidad que hasta el momento permanecían ocultos (…) Ante la paradoja, la aparente solidez de un mundo previsible y seguro se tambalea y el misterio de otra lógica visita nuestra mente con una luz nueva.”
Está por demás mencionar que la identificación, uso o construcción de paradojas ha sido un elemento clave para la evolución de concepciones matemáticas, filosóficas y científicas en general, pero vale la pena enfatizar en que la paradoja a menudo funciona como un significante profundo capaz de impregnar de sentido múltiples realidades de la experiencia humana.
Sin necesidad de embrollarse en las ligas técnicas-académicas de lo que es y cómo y cuándo una paradoja, el mundo a veces no tiene más remedio que traducirse a través de éstas; uno puedo mirarlas y nombrarlas, cuando lo que se quiere nombrar no se deja de otro modo. Apuesto a que tienes tus favoritas. Eduardo Galeano nos compartió algunas: “La frase más famosa atribuida a Don Quijote ("Ladran, Sancho, señal que cabalgamos") no aparece en la novela de Cervantes; y Humphrey Bogart no dice la frase más famosa atribuida a la película Casablanca (Play it again, Sam).
Contra lo que se cree, Alí Babá no era el jefe de los 40 ladrones, sino su enemigo; y Frankenstein no era el monstruo, sino su involuntario inventor.
Hay en el mundo tantos hambrientos como gordos. Los hambrientos comen basura en los basurales; los gordos comen basura en McDonald's.
Según los evangelios, Cristo nació cuando Herodes era rey. Como Herodes murió cuatro años antes de la era cristiana, Cristo nació por lo menos cuatro años antes de Cristo.
El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua.”
De quedarnos con alguna, quedémonos con la definición que sencillamente pone a la paradoja como “cualquier afirmación sorprendente, problemática o contraintuitiva, especialmente una verdad contraintuitiva”. Si la paradoja es una posibilidad aceptada de nuestro pensamiento cotidiano, entonces nos permitirá integrar aquellos aspectos de la realidad que contravengan la lógica cotidiana, el pensamiento lineal o el sentido común. Una figura intelectual que nos permite dialogar con aspectos de la realidad que desmienten o modifican radicalmente los esquemas que nos hemos generado sobre ella. Un recurso que nos permite husmear en la frontera del entendimiento cotidiano. Imaginemos las implicaciones.
Quede aquí, a merced de vientos y mareas, plasmada la intuición que me llevó a preguntarme sobre la paradoja. Galimatías aparte, la apreciación de cada cual será seguramente muy particular y para su propio provecho, pues como afirmó Sartre (paradoja incluida): estamos condenados a la libertad, o sea que no nos queda más remedio que ser libres. Y puede que este enunciado no sea falso.
sábado, 28 de julio de 2007
Parolicias
domingo, 8 de julio de 2007
Diálogos Freireanos

Para dar respuesta a la cuestión podemos pensar en resignificar algunos conceptos clave de la ideología freiriana en función de las características del emergente tejido social y la estructura política y cultural de la sociedad contemporánea. Tal vez ésta pueda ser una vía de acceso a la “reinvención” necesaria. Comparto algunas notas tomadas a lo largo de las sesiones del seminario, en mitad de los diálogos que fueron sin duda enriquecedores. Comparto con el afán nomás de eso, de continuar el diálogo y apuntar a la reinvención.
Dualidad oprimido-opresor
En el contexto de una dictadura militar, como la que vivió y combatió Paulo Freire, resulta posible identificar con una evidente claridad el bando oprimido y el bando opresor, porque la realidad política y social se polariza y el poder oficial se concentra en un pequeño grupo, a veces en una persona. El cuerpo social mayoritario puede considerarse entonces oprimido, a pesar de las diferencias que pueda haber entre los diversos subgrupos. El contexto en el que nos movemos ahora no tiene la misma configuración: los estados pierden poder, los sistemas económicos e informacionales se comportan de maneras complejas y no personalizadas.
Cuando hacemos referencia a “oprimidos” u “opresores”, éste siempre se ha formulado en tercera persona. En el entramado del discurso estas figuras permanecen un tanto en la penumbra, ambiguas, sin contornos claros. ¿Quiénes son los opresores? ¿Un grupúsculo de políticos o empresarios, el gobierno, el imperialismo yanqui, el aparato burocrático, el modelo económico? ¿Quiénes son los oprimidos? ¿Los niños de la calles, las comunidades indígenas, los obreros o maestros, las mujeres, los indigentes, todas las anteriores? Nosotros, los que estamos aquí en este auditorio, ¿a qué grupo nos parecemos más, a cuál de los dos pertenecemos?
La opresión es un fenómeno que podemos ejercer frente a otros y que otros pueden ejercer sobre nosotros, sin que las dos condiciones sean excluyentes. Somos opresores y oprimidos simultáneamente o alternativamente. La opresión es una posibilidad de toda relación humana. En una sociedad con identidades (colectivas e individuales) cambiantes velozmente y un profundo proceso de inter y multi-culturalidad, en un tejido social complejo y muchas veces paradójico, debemos dejar atrás el discurso, que por lo demás resulta maniqueo y simplificante, de que la lectura de la dualidad oprimido-opresor equivale a una división del mundo entre “buenos” y “malos”, entre monstruos y mártires del pueblo. Con esto no quiero decir que en muchas circunstancias uno puede hacer esta diferenciación éticamente válida y verdadera, que es posible identificar grupos y sectores que particularmente ejercen un enorme daño a la sociedad y al planeta (y, por otro lado, grupos y sectores que han sido sistemáticamente vejados). Pero la realidad social en su conjunto es mucho más compleja que esta dicotomía y, aunque necesaria, no es suficiente para comprender de manera profunda y transformar nuestra realidad. Algunos de los problemas más urgentes que enfrentamos tienen su nido distribuido en el tejido social, son en última instancia de responsabilidad compartida.
Si no hacemos este análisis, corremos el riesgo de utilizar figuras y significados incompletos y reducidos, que nos limiten el campo de acción porque no alcanzan a traducir ampliamente la realidad en el terreno de juego. Corremos el riesgo de seguir llamando opresor al del partido contrario y no ver las conductas despóticas de los grupos a los que pertenecemos y los individuos que somos.
Las nuevas nociones opresor-oprimido deberán ser dinámicas, entendidas como procesos, alternativas, y por lo tanto posibles de identificar en nuestra vida cotidiana y en las relaciones en transformación y progreso.
“Pensar la práctica para transformarla”
Una Doctora en Algo, académica respetable de las ciencias sociales y humanas, con estudios en el extranjero y todo lo demás, en mitad de los diálogos freirianos sostenidos durante la jornada matutina, hace una (auto)reflexión sobre los roles de género que pone el dedo en la llaga de uno de las nociones freirianas sin desarrollar. En ocasiones, decía la Doctora, nuestros actos traicionan nuestras creencias y nuestros principios. El ejemplo fue cómo seguimos modelados por estereotipos de género aún cuando ideológicamente los rechazamos. A pesar de que sus estudios, lecturas y desarrollo personal y profesional le habían permitido generar una postura crítica ante las relaciones de género y producir un discurso de emancipación femenina, una mañana cualquiera su hija le hizo la observación sencilla de que seguía ejerciendo su rol de sumisa mujer-encargada-de-atender-al marido en los pequeños y cotidianos actos. Lo mismo sucede con el género masculino, creo yo. Nos enfrentamos con una generación “de quiebre” en donde no sorprende encontrar profesionales y académicos en la cumbre de su carrera, egresados de los mejores postgrados del país en (donde se predica la lucha contra las injusticias sociales, incluyendo aquellas que laceran al género femenino), que son incapaces de mantener relaciones democráticas con sus parejas, que no pueden dejar a un lado la actitud autoritaria y la tentación de –aunque con formas veladas y sutiles- controlar, invadir la privacidad o menoscabar la independencia de su pareja. Sobre la clase política no hace falta comentar mucho: sabemos que a lo más llegan a emitir un discurso demagógico y pobre en torno a la equidad de género más bien por compromiso político, pero se me antoja que en la práctica este es quizá el sector más conservador. Los amarres machistas siguen anudando con fuerza incluso en aquellos y aquellas que tienen elementos críticos genuinos para rechazarlos y eliminarlos.
¿Cómo podemos abordar esta circunstancia desde el pensamiento freireano? ¿Cuál es la idea motora que apunta hacia la modificación de esta circunstancia? La respuesta es: “pensar la práctica para transformarla” (lema que identifica este seminario y motiva nuestra conversación). Debemos reflexionar sobre el estado de las cosas, analizarlo, debatirlo, cuestionarlo. Podríamos inclusive hablar de una reflexión de segundo orden (como lo propone Ibáñez): pensar la manera en que pensamos la práctica.
Sin embargo, es evidente que en muchos casos este proceso reflexivo no es concluyente o absolutamente determinante para la transformación para las circunstancias. La Doctora en Algo sostiene con convencimiento la necesidad de relaciones igualitarias entre los géneros, seguramente son nociones fuertemente vinculadas a sus ideales éticos, inclusive puede identificar críticamente sus propias incongruencias dentro del área. Pero esto no garantiza que ella sea capaz de transformar su rol en la práctica cotidiana. Al menos a nivel de la vivencia personal, del desarrollo ontológico, pensar la práctica es una condición necesaria para transformarla, pero no siempre es suficiente.
Nuestro mundo ha generado recursos ideológicos, éticos y epistemológicos con el potencial suficiente para promover cambios profundos… pero falla a menudo cuando se trata de ponerlos en práctica. En el trayecto de la reflexión a la transformación a veces algo se atora. A menudo no basta la reflexión, no garantiza necesariamente la transformación. Ésta no es un resultado automático de aquella. Aquí hay un hueco teórico, un área para explorar y construir, para proponer mecanismos de transformación que complementen y desarrollen las nociones primarias. ¿Nos hemos preguntado, por ejemplo, si el hombre-sujeto puede elegir convertirse en hombre-objeto?
En la praxis se esconde un enigma a resolver. Un enigma que encierra asuntos trascendentes, de vida o muerte, para la especie humana. Porque está muy bien eso de juntarnos aquí a platicar (felicito por cierto, la dinámica generada), está muy bien decirnos cosas sobre lo bonito que es escuchar a los demás, compartir nuestras frases preferidas y versos más vistosos, compartir el erotismo que emana nuestro ser y rememorar lo maravilloso que fue conocer a San Freire en persona. Pero allá afuera hay un mundo en descomposición, herido y enfermo, complejo y confuso, y cada vez más alejado de la libertad y las relaciones constructivas soñadas por Paulo. Hay un mundo del que nosotros somos co-responsables y un problema no resuelto en el corazón de la praxis.
domingo, 3 de junio de 2007
Atrévete a Mirar

Un paseo relámpago
Atrévete a mirar surge a partir de una experiencia de intervención psicosocial con niños y niñas residentes de un Centro de Protección a la Infancia, Albergue, Casa-Hogar, o como se le quiera llamar. Anabel Carreras y Antar Martínez plantean la idea a Andrés Villa de producir un video que recogiera las palabras, los gestos, los colores, los sonidos que formaban parte del mundo cotidiano de estos niños. Quizá lo hacían porque inconscientemente sentían la necesidad de no dejar en silencio el testimonio de abandono familiar y social de que eran testigos pero, sobre todo, de la luz a pesar del abandono. Comenzaron a percibir que los niños estaban cubiertos por una suerte de “invisibilidad” que los sacaba de la mirada de aquellos próximos que debieron ocuparse de ellos, pero también de la mirada de la sociedad en su conjunto. A pesar de este olvido, niños y niñas habían encontrado caminos dignos y vivificantes para crecer. En un sentido creo que la motivación oculta fue compartir con los demás las enseñanzas que los psicólogos habían recibido de un grupo de niños y niñas. La estructura que adquirió el video fue producto de la convivencia con los pequeños y de la improvisación cotidiana, pero sobre todo obedeció al dictado del discurso infantil. El video consiste en el testimonio y la palabra de dos niños y una niña; sus sueños, miedos, viajes, nociones del mundo. El proceso fue largo, muy largo, desde las sesiones de charla para afinar ideas hasta las gestiones, el rodaje, la postproducción y la preparación del evento de presentación. Más de un año y medio por un camino que muchas veces fue cansado y frustrante pero otras muchas veces verdaderamente mágico. La relación en el núcleo productores-realizador, una tercia que fraguó todo y resolvió casi todo siempre de manera colectiva, conoció todos los matices posibles. Se conocieron, se quisieron, se odiaron, se reconciliaron, se cansaron los unos de los nosotros, se ayudaron, se escucharon, se contradijeron, se perdonaron, colaboraron, discutieron de nuevo y después volvían a trabajar tempranito al día siguiente . Muchas cosas sucedieron, se quedaron sin dinero, luego tuvieron mucho que tenían que gastar bien rápido. Se quedaron tirados en mitad de la carretera con un coche prestado el día que rodaron el viaje de Gina, fueron literalmente obligados a comer por el impresionante abuelo de Marcos. También aprendieron a convivir con los niños de tal forma que, por periodos y por momentos, se percibía una relación de tanta familiaridad como la del maestro con sus alumnos, los compañeros de clase, los hermanos. Consiguieron un presupuesto bastante decente por parte de la Universidad de Colima y lo exprimieron como limón. Consiguieron que el DVD tuviera además una galería de fotógrafos colimenses generada en torno a estos niños y niñas. Mucha gente se sumó, amigos, familia, compañeros, estudiantes, profesores, administrativos, secretarias, funcionarios, extraños y tanta gente que sería imposible nombrar a cada uno. El día de la presentación esperaron con los dedos cruzados que de verdad llegaran los aviones con las cajas con los videos. La noche fue de ensueño, muchas almas poblaron el teatro, paradas y sentadas, llorando y riendo, hasta que reventaron en aplausos y vivas para los niños que tradicionalmente son presa de la invisibilidad. Pareció, por un momento, que el mundo se había vuelto al revés.


DETALLES TÉCNICOS
Atrévete a Mirar: Un paseo por el mundo de los niños en Casa-Hogar
Género: Documental
Duración: 46 minutos
Idioma: Español
Subtítulos: Inglés y Francés
- El documental fue seleccionado para inaugurar el Congreso de Save the Children en Zaragoza (2006)
- Recibió un reconocimiento en el Festival Pantalla de Cristal (2006)
- Está seleccionado para presentarse en el Festival Internacional de Cine Latinoamericano de La Habana (2007)
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