El pasado 12 de agosto murió el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda, una figura fundamental de las ciencias sociales latinoamericanas.Hasta sus últimos días, Fals Borda practicó con maestría el difícil arte de conjugar la mirada teórica con la praxis política, orientada a la transformación de la realidad social. Cuando regresó de hacer postgrados en Estados Unidos, se dio cuenta de que las circunstancias colombianas y latinoamericanas demandaban la verdadera aplicación de unas ciencias sociales comprometidas con la gente y con el contexto. Este impulso lo llevó a ser uno de los principales cultivadores del método de investigación conocido como Investigación-Acción Participativa, que consiste en generar conocimiento al tiempo que se modifican colectivamente las condiciones sociales en función de identificación de necesidades y el acuerdo de objetivos con las personas protagonistas de dichos cambios.
Su mirada inquisitiva y su compromiso con el devenir cotidiano de las comunidades, lo llevaron a realizar actividades diversas y eclécticas. Junto a Camilo Torres Restrepo, la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional (en Colombia), la primera en América Latina. Fue su decano hasta 1966. Entre 1959 y 1961 fue Ministro de Agricultura. Luego fue director de investigaciones en el Instituto de Naciones Unidas para el Desarrollo Social. Entre 1972 y 1976 dirigió la Fundación de Investigación y Acción Social en Bogotá. En 1973 fundó la famosa revista Alternativa, junto con Enrique Santos Calderón, Gabriel García Márquez, Arturo Alape y Antonio Caballero.
A raíz de su muerte, uno de sus alumnos escribió:
“Más cercano a la academia socrática que a las presentaciones en Power Point. Más amigo de conversar y debatir que de dictar cátedra. Más adepto a la universalidad del saber que a la ultraespecialización tecnocrática. Más preocupado por transformar la realidad que por lucirse en la demostración abstracta. Y mucho más interesado en hacer llegar su saber a los excluidos que en ganarse con él la simpatía de los excluyentes. Un maestro que no se hizo con el primer hervor de su sociología de Minnesota y su Ph.D. de la Florida a comienzos de los años cincuenta, sino que se fue perfilando lentamente con sus investigaciones entre los campesinos del altiplano cundiboyacense; con la búsqueda explicativa de ancestros e identidades en su Historia doble de la costa […] Y si la suprema especificidad humana es la creatividad, el maestro Fals Borda es un ejemplar sobresaliente de humanidad. Ha creado música, libros, conceptos, métodos, centros académicos, movimientos y plataformas políticas, afectos, amores, escuela, antiescuela.”
Finalmente, concluye diciendo que el sembrador siempre nace: “Tranquilo entonces maestro y amigo que usted cada día va a estar renaciendo en cada uno de nosotros sus afortunados alumnos, en cada página de sus libros, en cada nota de sus canciones, en cada nueva empresa.”
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